La Biblia está compuesta por dos partes principales, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, para el Antiguo Testamento los judÃos consideraban que existÃan dos cánones de los Libros Santos: el Canon Breve, o Canon Palestinense y el Canon Largo, o Canon Alejandrino. El Antiguo Testamento en hebreo, Canon Breve, está integrado por 39 libros y se divide en tres partes: ” La Ley”, “Los Profetas” y “Los Escritos”.
El Antiguo Testamento en griego, Canon Largo, está formado por 46 libros. La versión griega de La Biblia, conocida como de los Setenta, posee un agregado de siete libros, TobÃas, Judith, Baruc, Eclesiástico, I y II de Macabeos y SabidurÃa, además de algunas secciones griegas de los libros de Ester y Daniel. Estos libros son conocidos como “deuterocanónicos”.
Los judÃos en AlejandrÃa tenÃan un concepto más amplio de la inspiración de La Biblia. Estaban convencidos de que Dios no dejaba de comunicarse con su pueblo aún fuera de la Tierra Santa.
Los Apóstoles, al llevar el Evangelio al Imperio Grecorromano, utilizaron el Canon Alejandrino. AsÃ, las primeras Iglesias Cristianas recibieron este canon que consta de 46 libros.
En el siglo III comenzaron las dudas sobre la inclusión de los libros deuterocanónicos. La causa fueron las discusiones con los judÃos, en las cuales los cristianos utilizaban sólo los libros protocanónicos. Algunos Padres de la Iglesia dejaron constancia de estas dudas en sus escritos, por ejemplo Atanasio (373), Cirilo de Jerusalén (386), Gregorio Nacianceno (389), mientras otros mantuvieron como inspirados también los deuterocanónicos por ejemplo Basilio ( 379), AgustÃn (430), León Magno (461).
A partir del año 393 diferentes concilios, primero regionales y luego ecuménicos, fueron precisando la lista de los Libros “canónicos” para la Iglesia Cristiana. Estos fueron:
* Concilio de Hipona (393)Â
* Concilio de Cartago (397 y 419)
* Concilio Florentino (1441)
* Concilio de Trento (1546)
En este último, solemnemente reunido el 8 de abril de 1546, se definió dogmáticamente el canon de los Libros Sagrados.
Los protestantes sólo admiten como libros sagrados los 39 libros del canon hebreo. El primero que negó la canonicidad de los siete deuterocanónicos fue Carlostadio (1520), seguido de Lutero (1534) y luego Calvino (1540).
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